12 marzo 2010

Argentineando (III y final)















Esto se va prolongando demasiado en el tiempo y creo que va siendo hora de concluir este relato de  aventuras por tierras argentinas. Seré breve.

Terminé la entrada anterior con uno de los momentazos del viaje, las ballenas. Pues al día siguiente tocaba recorrer la Península Valdés por tierra y disfrutar de su fauna salvaje. Desde el coche pudimos ver numerosos guanacos, choiques y maras a ambos lados de la carretera, y una vez cruzada la península y de nuevo en la costa, primero las colonias de elefantes marinos, luego a los elegantes y graciosos pingüinos y finalmente un grupo de orcas intentando cazar sin éxito (fue este último una experiencia espectacular de vida salvaje, parecía que estábamos en un documental).

La fecha de la boda se aproximaba y teníamos que ir hacia el norte, así que cogimos un autobús que nos llevara de Puerto Madryn a Mendoza, cruzando la Patagonia. Ventitrés horas después de iniciado, llegamos a la tierra argentina de los vinos. Estuvimos un par de días, en los que paseamos por la ciudad, hicimos una excursión al mirador del Aconcagua y al Puente del Inca, y tomamos algún que otro vino, olvidándonos por fin del persistente aire frío de la Patagonia.

Desde Mendoza, autobús nocturno hasta Almafuerte, y taxi a Embalse. Por fin nos encontraríamos con el Alcarria Power al completo (casi al completo). Los días siguientes los pasamos rodeados de amigos en el pequeño pueblo de Embalse y disfrutando del reencuentro y de las mil historias de viajes que nos teníamos que contar unos a otros. Pudimos colarnos algún ratejo en la apretada agenda de los novios, cabalgar junto al lago y comprar recuerdos varios. Finalmente la vaquillona, y la boda (en un lugar increíble, bajo un atardecer espectacular), final de fiesta y despedidas varias. Enhorabuena a Vicente y Mariana.

Y de allí solo nos quedaba volver a Buenos Aires por un par de días y conocer mejor la ciudad, La Boca, San Telmo, Puerto Madero, y la plaza de mayo donde arriaron la bandera argentina para despedir nuestras últimas horas en la ciudad, qué lindo.

Al final no he sido tan breve, pero he terminado el relato, de este gran viaje que nos acompañará durante mucho tiempo, aunque espero que la nostalgia pase pronto.

Dejo una última tanda de fotos.





1 comentarios:

NACHETE dijo...

Qué recuerdos... qué añoranzas!!!!